jueves, 31 de marzo de 2011

JUAN JOSÉ ALONSO PERANDONES


NO sé si Juan José Alonso Perandones ha sido «el mejor alcalde de Castilla y León» como un día lo calificó en el barroco salón de plenos del Ayuntamiento de esa localidad su tocayo Juan José Lucas en un acto como presidente de la Junta ante la cohorte de autoridades y periodistas que acompañábamos al the one por la región y más allá. A todos nos pareció en su momento algo excesivo ese agasajo y lo justificábamos por aquello del protocolo y las buenas maneras. Sin embargo, a vista de pájaro, con tranquilidad y repasando toda la trayectoria del primer edil astorgano, comparándolo con otros alcaldes, con lo realizado en pequeñas pero singulares ciudades similares y demás, tendríamos que acabar reconociendo que es verdad, que en aquél entonces, y va para algo más de dos legislaturas de la anécdota, Alonso Perandones fue y es, hasta el 22M, el mejor alcalde de nuestra Comunidad.
Perandones para el general, Juanjo para sus vecinos, es un profesor de literatura del Instituto de Astorga al uso. Nacido en el Barrio de Puerta de Rey, ejercía de docente en lo que antes se llamaba Maestría, luego FP. y se dio a conocer en los inicios democráticos con la asociación de vecinos de ese barrio de la bimilenaria población. El tándem, José Agustín González y Perandones dentro del PSOE del lugar funcionó a la perfección durante décadas.
Sabido es que Astorga hunde sus raíces en la más sagrada tradición histórica y ello tiene su refrendo político en todos los comicios con más o menor cantidad de votos. Juanjo tuvo que pasar por la oposición en ocasiones, otras gobernar en coalición con representantes del falangismo pragmático, gozar de mayorías absolutas o pactar con el leonesismo como esta última legislatura. Vamos, un animal político se mire por donde se mire. Constancia, sacrificio, adaptabilidad, diálogo y un marcado amor a su tierra, Astorga, obraron tal milagro. Gobernar durante 30 años en una ciudad donde la historia se hace realidad en sus edificios, sus calles y gentes; donde el respeto a la tradición y a los mayores es una religión que se profesa desde la niñez y combinar todo ello con juventud, modernidad o aperturismo de mente es un arte que a pocos les está permitido y de lo que el alcalde de Astorga ha sentado cátedra. Por supuesto, su paso por la Casona cuenta con errores, asuntos reprochables o matizables, pero hoy, cuando ha anunciado esta semana su retirada, casi todo el mundo en la capital maragata comprende que es hora de darle a Alonso Perandones las gracias.

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